Tema: Actitudes, habilidades y valores en la comunicación intrapersonal e interpersonal. Ruido, Redundancia, Fidelidad.
PRÁCTICA 12: Pensemos negativamente.
Recomendaciones
1.- La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola. ¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No se te pidió una opinión. No hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo. Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. "Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante" dijo Benjamin Franklin. Piense, pues, en esto ¿Qué prefiere tener: una victoria académica, teatral, o la buena voluntad de un hombre? Muy pocas veces obtendrá las dos cosas. "El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor" y un malentendido no termina nunca gracias a una discusión sino gracias al tacto, la diplomacia, la conciliación, y un sincero deseo de aprecia el punto de vista de los demás.
No se debe de imponer nuestro pensamiento solo para tener la razón y menos cuando es con agresiones falta de respeto y tolerancia como se menciona creo que es mejor analizar el punto de vista de la otra persona en ves de discutir o hasta tener una riña sin ganar nada a cambio. Y evadir algún tema que no nos guste pues se me ase muy inmaduro puesto que es mejor reflexionar las ideas de todos los expositores.
2.- "No debe perder tiempo en discusiones personales la persona que está resuelta a ser lo más que pueda, y menos todavía debe exponerse a las consecuencias, incluso a la ruina de su carácter y la pérdida de su serenidad.
Ceder en las cosas grandes sobre las cuales no puedes exhibir más que derechos iguales; y ceder en las más pequeñas aunque te sean claramente propias. Decía Abraham Lincoln: “Mejor es dar paso a un perro, que ser mordido por él al disputarle ese derecho. Ni aun matando al perro se curaría de la mordedura"
Nunca hay que perder la cordura, ni la serenidad ni comenzar a al azar la voz para que sepan que queremos tener la razón o llar la atención simplemente para que escuchen nuestros puntos de vista; y siempre tener un turno para hablar y no interrumpir al expositor para que no nos pase lo mismo.

3.- Para impedir que un desacuerdo se transforme en una discusión: Acepte el desacuerdo(Cuando dos socios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario); quizás esté en desacuerdo de su oportunidad de corregirse antes de cometer un grave error. Desconfíe de su primera impresión instintiva. Controle su carácter. Primero escuche, dele a su oponente la oportunidad de hablar, déjelo terminar. Busque las áreas de acuerdo y expóngalas antes los demás para que las acepten o rechacen.
Jamás hay que evadir la discusión es mejor afrontarla con buenos argumentos claros que puedan ayudar a reflexionar sobre su postura a la otra persona. nunca caer en la provocación y para cualquier situación nunca perder de vista el turno al hablar.
4.- Sea honesto; busque los puntos donde puede admitir su error, y hágalo, discúlpese por sus errores, eso desarmará a sus oponentes y reducirá la actitud defensiva. Prometa pensar y analizar con cuidado las ideas de sus oponentes; y hágalo en serio, sus oponentes pueden tener razón.
Agradezca sinceramente a sus oponentes por su interés. Posponga la acción de modo que ambos bandos tengan tiempo de repensar el problema (sugiera otra reunión). Cuando dos personas gritan, no hay comunicación, sólo ruido y malas vibraciones.
Habla muy bien de una persona que reconoce sus errores y pide una disculpa y los corrige; porque los individuos que no los aceptan es probable que se sientan insatisfechos y hasta con dudas de sus argumentos; y si algunas personas le preguntaran evidentemente quedaría en ridículo.
5.- Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal cosa. Hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes de que empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo.
Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está errada -sí, aun cuando usted sepa que está errada- es mucho mejor empezar diciendo: Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. "Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario" No hay que discutir con el cliente o con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia.
Hacer enojar a la persona que esta expresando sus tareas se me hace un acto muy bajo, pues no somos nadie para juzgar los pensamientos de los demás; al contrario cuando sea nuestro turno se pueden hacer correcciones o añadir algunas cuestiones pero nunca decir estas mal porque aparte de que no es lo correcto, se hace sentir mal a la persona con esas palabras.

6.- Si usted está equivocado, admítalo rápida y enfáticamente. Si sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es mucho mejor ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? ¿No es mucho más fácil escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos?
Diga usted de sí mismo todas las cosas negativas que sabe está pensando la otra persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a poco que seamos honestos con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con entusiasmo el error. "Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera".
Queda mejor el expositor cuando reconoce su error por el mismo en ves de que alguien mas lo realice.Y sobre este tema queda prohibido señalar a alguien frente a todos de algún error que aya tenido, porque para empezar no es lo correcto.
7.- Empiece en forma amigable. Si vienes hacia mí con los puños cerrados -dijo Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: "Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos", llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que los puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo a ello llegaremos." Es como el juicio que dice: "Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel".
Las posturas dicen mas que mil palabras al igual que las muecas o gestos. pueden ser de preferencia amables y amigables y están descartados los brazos cruzados, los puños y diversos gestos nada agradables de la cara; porque se comienza así una buena relación para poder dialogar de un diverso tema, es "la pauta para comenzar".
8.- Consiga que la otra persona diga "Sí, sí", inmediatamente. Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito.
Saber utilizar tácticas como por ejemplo hablar mas sobre los acuerdos que los desacuerdos; nos hace mas amena una conversación y mas sutil.
9.- Cuando una persona ha dicho No todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. El orador hábil obtiene "desde el principio una serie de Seis", como respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir "sí, sí" desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de "sí, sí". Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de "seis" a su favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos.
Poner en practica las afirmaciones o preguntas que es casi seguro que las reafirmara son puntos a nuestro favor para que así se de cuenta que no es errónea la postura del expositor; y la persona contraria estará satisfecha y tal ves solamente añada algunos aspectos.
10.- Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar, hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar de las nuestras. En conclusión: "Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen".
No realice preguntas o respuestas muy extensas porque sera tedioso el dialogo; es conveniente respuestas concretas y claras y se observara que es usted quien domina mas el tema expuesto.
11.- Permita que la otra persona sienta que la idea es de ella. Trate honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. ¿No sería más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen por sí solos a la conclusión? Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle lo desconocido como olvidado. Dejar que la otra persona sienta que la idea es suya. "La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantiene por debajo de ellos. El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos se coloca detrás" manifestaba Lao Tsé.
Hablar o dar una opinión cuando el expositor no la pide es de gran desagrado para el. Es mejor plantearnos una postura de buenos oyentes y exponentes en todo momento y solamente dar un punto de vista cuando sea solicitado.
12.- Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar? Al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. "Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista".
Tratar de involucrar a las personas en nuestra forma de pensar de manera brusca no es ninguna buena solución todos son libres de pensar y razonar las ideas mucho o poco dependiendo de su auto crítica; y de esta manera cada uno sabrá si modifica por completo sus ideales, añade algunos datos o simplemente mantendrá su postura así.
13.- Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Frase mágica que sirva para detener las discusiones para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente: “Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que me sentiría de la misma manera." La especie humana ansia universalmente la simpatía.
Nunca se quede serio al menos que la situación lo a merite. Un gesto de simpatía y gusto por la exposición de ideas se puede representar con una sonrisa sencilla y amable. las cosas negativas y errores se guardan en esos momentos; es de mal gusto comentarlo en plena publicación de las ideas.
14.- Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más nobles.
Las palabras mas sencillas son las que se dicen con verdadera reflexion y razón tampoco es bueno mencionar palabras pequeñas pero complejas para los oyentes.